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Colombia: el hombre a quien le cancelaron la eutanasia en el último momento

“Pero, ¿¡por qué!?”.

Eso fue lo primero que dijo Ovidio González Correa al enterarse de que el procedimiento de muerte digna al que iba a ser sometido había sido cancelado.

Así lo contó Gustavo Colorado, amigo de toda la vida de la familia de González Correa, quien estaba con el hombre, acompañándolo en los que creían que iban a ser sus últimos minutos.

El suyo iba a ser el primer caso de eutanasia en Colombia.

Tumor en la boca

Cinco años atrás le habían detectado un tumor en la boca.

Debieron removerle parte del rostro en una operación y tratarlo con quimioterapia.

A comienzos de este año, la enfermedad resurgió y siguió carcomiendo su cara.

Padece dolores “insoportables”, explicó el amigo de la familia, y agregó: “Don Ovidio siente que aparte de doloroso, es indigno lo que le está pasando”.

Tiene también muchas dificultades para hablar.

Tras la reaparición del cáncer, decidió que quería terminar con su vida de forma asistida.

Así que a las 14.30 del viernes pasado hora local, González Correa, de 79 años, por voluntad propia iba finalmente a morir.

Pero no fue así.

Protocolos

Tras el inicio de los trámites, el pedido de eutanasia había terminado en la clínica Oncólogos de Occidente, de la ciudad de Pereira.

Después de unos 19 años de que fuera sancionada la ley que legaliza esa práctica, González Correa iba a ser la primera persona en hacer uso de ella.

Y es que recién el 20 de abril de 2015 el Ministerio de Salud colombiano reglamentó la aplicación de esa norma de 1997, tras una orden de la Corte Constitucional.

La reglamentación establece que la entidad que practicará la eutanasia debe conformar un comité científico-legal para analizar el caso y determinar si aprueba o no la práctica.

Eso hizo Oncólogos de Occidente y le confirmó de manera verbal y por mensajes de Whatsapp a la familia que todo estaba dispuesto para el viernes 26 de junio; pero no les entregaron ningún documento que lo certificara.

Despedidas

Así que con la confirmación que había recibido, Ovidio González Correa se preparó para enfrentar la muerte.

Llegó así el día señalado, el viernes 26 de junio.

“Mi hermano vino de Brasil, muchas personas vinieron de otras ciudades“, a despedirlo .

“A él, en la casa, ya se le habían dado unos medicamentos para empezar a sedarlo”, contó el amigo Gustavo Colorado.

A las 13.30 ya estaban en la clínica.

Ovidio estaba sereno, estaba calmado“, dijo Colorado. “Su esposa, Alicia, ya lo había asumido”.

Había hecho ya todas las despedidas.

Cancelado

Sin embargo, a las 14.15, otro de los cuatro hijos de González Correa, Diego, recibió un llamado en el que le avisaban que el procedimiento había sido cancelado.

“Podrás imaginar el drama que eso causa, después de usted tomar aliento y fuerza para una cosa de esas y que le digan que no.

“Eso es realmente lo que más rabia da”.

Le preguntaron entonces al médico encargado del procedimiento qué había pasado.

“Nos dijo: ‘No tengo ninguna razón, más que un Whatsapp donde me informan que yo debo cancelar el procedimiento'”, que mandó el abogado de la clínica, explicó Adriana González.

Sin embargo, González dice que el abogado de la clínica le dijo: “Si por mi fuera, el procedimiento se estaría practicando en este momento, pero el doctor Cardona se resiste a la práctica de la eutanasia y nosotros no podemos pasar por encima de la decisión de otro médico'”.

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Los familiares exigieron hablar con él.

La abogada de la familia indicó que el médico dijo que “iba a recomendar que a Don Ovidio lo llevaran a una clínica del dolor, para asistirlo con un tratamiento farmacológico”.

Sin embargo, eso desconoce, según Adriana González, “que el médico tratante ya ha dicho que Don Ovidio no tiene no tiene ningún otro tratamiento y prácticamente ningún paliativo para el dolor”, dijo Adriana González.

“La junta nunca decidió autorizar”

“No es una decisión individual”, “Es una decisión tomada a la luz de una concertación que hicimos en un comité legalmente constituido”.

“La junta nunca decidió autorizar” la eutanasia, agregó; a González Correa, dijo, lo llamaron al procedimiento “sin contar con el análisis de la junta”.

Estoy a favor de que cada persona pueda cortar su vida cuando lo estime necesario. “Pero a la luz de la ley no es posible darle ese aval, puesto que no cumple con los requerimientos“.

Según su explicación, González Correa todavía puede recibir cuidados paliativos, no está afectado de tal modo que la enfermedad lo tenga postrado y su muerte no ocurriría “en los próximos días o semanas”.

Por todo esto, dijo, “el paciente no es candidato al procedimiento de eutanasia”.

“Blindarnos al máximo”

“El tema que nos preocupa es el tema legal, el tema jurídico.

Según él, no es el tema médico el que los inquieta, sino el temor de que lleven a cabo el procedimiento y luego sean acusados de haber cometido un homicidio.

“Estamos tratando de blindarnos al máximo”, dijo.

Intentan, de esta forma, dejarlo en manos de un juez.

Qué sigue

Este martes, entonces, la abogada de González Correa interpondrá una tutela (semejante al recurso de amparo en otros países), que quedará en manos de un juez de Pereira.

Éste deberá determinar dentro de los diez días hábiles si decide dar la razón al paciente, en cuyo caso la clínica debería llevar adelante el procedimiento de forma inmediata.

Nosotros estamos dispuestos a acatar lo que determine un juez de la República”.

“Si la tutela sale en contra, a nosotros nos toca impugnar”, explicó por su parte Adriana González.

Si termina yendo a la Corte Constitucional de Colombia, la decisión podría llevar entre tres o cuatro meses.

¿Pero qué ocurre con el impacto emocional en el paciente y la familia que puede causar la dilación?

Daños y perjuicios

De acuerdo con Ramiro Bejarano, quien fue conjuez de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional, la clínica puede, precisamente, enfrentarse a un reclamo por daños y perjuicios “de orden moral”.

Además, podría enfrentar cargos en el plano administrativo, por no haber cumplido con los procedimientos establecidos en una norma.

“Pueden ser suspendidas sus licencias y permisos para poder operar“, explicó.

Incluso, cree, también podría haber cargos contra el profesional o los profesionales que decidieron frenar la eutanasia.

Ovidio González Correa, por su parte, se refugió en el humor.

Cuenta “Matador” que el viernes, al salir de la clínica, su padre le dijo que él era la única persona a la que la muerte le había quedado mal.

 

 

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